La visita de Pedro Sánchez a Argel
El regreso de la realpolitik y el surgimiento de un nuevo panorama diplomático en el Sáhara Occidental

El presidente del Gobierno. Pedro Sánchez, mantiene un encuentro con el presidente de Argelia Abdelmajid Tebboune – Pool Moncloa/Fernando Calvo
Más allá de las imágenes protocolarias y las declaraciones sobre la cooperación económica, la visita del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Argel marca un momento decisivo en la geopolítica del Magreb. Cuatro años después de la crisis provocada por el apoyo de Madrid al plan marroquí de autonomía, esta visita consagra la normalización de las relaciones entre España y Argelia, sin poner en tela de juicio el cambio estratégico llevado a cabo por España en el asunto del Sáhara Occidental.
Esta evolución pone de manifiesto una transformación más profunda: la diplomacia europea entra en una fase de realpolitik, en la que los intereses energéticos, la seguridad del Sahel y la estabilidad del Mediterráneo prevalecen sobre las posturas ideológicas.
Marruecos: la confirmación de un logro diplomático
El principal beneficiario indirecto de esta visita es, sin duda, Marruecos.
Madrid restablece plenamente sus relaciones con Argel, pero sin dar marcha atrás en el reconocimiento del plan de autonomía como la base más seria, creíble y realista para alcanzar una solución política. Esta realidad confirma que el acercamiento hispano-argelino no supone un retorno a la neutralidad tradicional de España.
En otras palabras, Rabat conserva su principal logro diplomático al tiempo que observa cómo su vecino argelino retoma la cooperación económica con Madrid.
Para el Reino, esta situación refleja una nueva realidad: los socios europeos buscan ahora desarrollar simultáneamente sus relaciones con Rabat y Argel, en lugar de tener que elegir entre ambas capitales.
Argelia: una victoria diplomática incompleta
Para Argel, la visita representa sin duda un éxito diplomático.
Tras varios años de tensiones, España reactivará una asociación estratégica centrada en el gas, las inversiones, las infraestructuras y la cooperación en materia de seguridad. La reconciliación política ya es un hecho.
Sin embargo, esta victoria sigue siendo parcial.
Argelia recupera una relación privilegiada con Madrid, pero no consigue lo que constituía su principal objetivo político desde 2022: que España renuncie a su apoyo al plan marroquí de autonomía.
Esta distinción es fundamental.
España disocia ahora sus intereses económicos de su postura diplomática sobre el Sáhara Occidental.
El Polisario ante una nueva realidad
Para el Frente Polisario, esta visita supone una señal más preocupante.
Es cierto que su principal aliado regional retoma un diálogo privilegiado con Madrid.
Pero, al mismo tiempo, el Sáhara Occidental deja de ser progresivamente el factor estructurante de las relaciones entre España y Argelia.
Las verdaderas prioridades pasan a ser:
- la seguridad energética;
- la migración;
- la lucha contra el terrorismo en el Sahel;
- las inversiones industriales;
- la estabilidad en el Mediterráneo.
Esta evolución reduce progresivamente la importancia diplomática del conflicto del Sáhara.
El Polisario mantiene su apoyo tradicional a Argel, pero ve cómo disminuye la influencia de este asunto en las grandes prioridades europeas.
El Movimiento Saharaui por la Paz: una ventana política
Probablemente sea el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP) el que más podría beneficiarse del cambio de contexto diplomático.
A medida que las capitales occidentales dan prioridad a la estabilidad regional y a las soluciones negociadas, los actores capaces de defender un enfoque de compromiso pueden encontrar un espacio político más amplio.
Esto no significa que el MSP cuente hoy en día con un reconocimiento oficial por parte de España o de las Naciones Unidas.
Sin embargo, el progresivo desplazamiento del debate —de una lógica de confrontación hacia una lógica de solución política— podría crear un entorno más favorable para la aparición de nuevas voces saharauis en los debates internacionales.
El reto para el MSP será demostrar su capacidad para representar a una parte significativa de la sociedad saharaui y proponer una visión creíble que pueda tenerse en cuenta en los futuros esfuerzos de mediación.
La verdadera lección de esta visita
La visita de Pedro Sánchez trasciende con creces las relaciones bilaterales entre Madrid y Argel.
Ilustra una evolución más amplia de la diplomacia internacional: los Estados dan ahora prioridad a los equilibrios estratégicos, la seguridad energética y la estabilidad regional, al tiempo que tratan de preservar sus respectivas posiciones sobre el Sáhara Occidental.
Este enfoque no resuelve el conflicto, pero modifica el contexto en el que se aborda.
El reto ya no parece consistir únicamente en defender posiciones históricas, sino en buscar las condiciones para una solución política duradera, compatible con las nuevas prioridades geopolíticas de la región.
En este panorama en constante cambio, cada actor —Marruecos, Argelia, el Polisario y el MSP— conserva sus bazas, pero también se enfrenta a nuevos retos. El futuro de la cuestión dependerá menos de las posturas diplomáticas heredadas del pasado que de la capacidad de las distintas partes para adaptarse a una geopolítica en la que el pragmatismo y el compromiso ocupan un lugar cada vez más importante.
Hamoud Ghaillani. Analista geopolítico
https://www.atalayar.com/opinion/hamoud-ghaillani/visita-pedro-sanchez-argel/20260722005411227907.html



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