Sáhara Occidental: abril en la ONU, entre la inercia diplomática y la oportunidad de una tercera vía
Vuelve abril, y con él esa cita ya casi mecánica del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en torno al Sáhara Occidental

Una señal que indica un campo minado en una zona militar se muestra mientras un helicóptero Mil Mi-8 de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) sobrevuela el lado marroquí del paso fronterizo entre Marruecos y Mauritania en Guerguerat, en el Sáhara Occidental – PHOTO/ ARCHIVO
Una vez más, los diplomáticos debatirán, renovarán el mandato de la MINURSO y pedirán una “solución política realista, pragmática y duradera”. Una vez más, las mismas palabras, las mismas esperanzas cautelosas y, probablemente, los mismos resultados limitados.
Porque hay que tener el valor de decirlo: el proceso político tal y como se lleva a cabo desde hace años está agotado.
La trampa del statu quo
A fuerza de buscar un consenso mínimo, la comunidad internacional ha acabado institucionalizando el inmovilismo. El Sáhara Occidental se ha convertido en un expediente que se gestiona más que en un conflicto que se resuelve.
Esta lógica del statu quo, si bien ha permitido evitar una escalada grave, también ha encerrado a las partes en un enfrentamiento estéril, en el que cada posición se endurece a medida que pasa el tiempo. Un mundo que cambia, un proceso estancado.
Mientras el mundo evoluciona a gran velocidad, el marco de tratamiento del Sáhara Occidental permanece estancado en esquemas heredados de otra época.
Hoy en día, las prioridades han cambiado: estabilidad regional, desarrollo económico, seguridad colectiva. Las soluciones puramente teóricas ya no resisten el examen de las realidades geopolíticas.
En este desajuste reside uno de los nudos del problema.

Carretera hacia el paso fronterizo de Guerguerat, conexión entre Marruecos y Mauritania – ATALAYAR/ GUILLERMO LÓPEZ
Una voz saharaui para un nuevo enfoque
En este panorama estancado, algunas voces saharauis comienzan a plantear una visión diferente. El Movimiento Saharaui por la Paz encarna esta voluntad de superar la lógica del enfrentamiento para abrir un nuevo horizonte político.
Su enfoque se basa en una idea sencilla pero exigente: ninguna solución duradera puede surgir sin compromiso.
Esto implica aceptar una realidad que a menudo se elude: ni la victoria total ni el statu quo indefinido constituyen soluciones viables.
El realismo como condición para la paz
El realismo no es una renuncia. Es, por el contrario, una condición para la eficacia política.
Abogar por una solución negociada, pragmática y mutuamente aceptable no es abandonar los principios, sino tratar de traducirlos en una realidad concreta, capaz de mejorar la vida de las poblaciones.
Porque más allá de los discursos diplomáticos, son generaciones enteras las que siguen esperando una salida.

Intervención de Hach Ahmed Bericalla primer secretario del Movimiento Saharauis por la Paz (MSP) durante la Cuarta Comisión de la Organización de las Naciones Unidas – PHOTO/ATALAYAR
La ONU ante sus límites
El enviado personal del secretario general, Staffan de Mistura, se esfuerza por mantener una vía de diálogo. Pero él solo no puede crear la voluntad política donde esta falta.
La ONU puede facilitar, acompañar, alentar. No puede imponer una solución sin un compromiso real de las partes.
Abril, o la ilusión del momento decisivo
Cada mes de abril se presenta como una fecha límite decisiva. En realidad, no es más que un indicador.
Un indicador de los bloqueos persistentes.
Un indicador de los límites del marco actual.
Pero también, potencialmente, un indicador de una toma de conciencia: la de la necesidad de cambiar de enfoque.
Atreverse con una tercera vía
Ha llegado el momento de salir de las alternativas rígidas. Entre el inmovilismo y la confrontación, es posible una tercera vía: la del compromiso político, el realismo y la responsabilidad.
Es en este espacio donde se juega hoy el futuro del Sáhara Occidental.
No en la repetición de las posiciones del pasado, sino en la capacidad de los actores para imaginar una solución que, sin ser perfecta, sea por fin posible.



Publicar comentario