Sáhara Occidental: el valor de la paz frente a la ilusión de la espera
… o el debate abierto en torno a las próximas conversaciones bajo supervisión estadounidense
Cada anuncio de nuevas negociaciones sobre el Sáhara Occidental provoca las mismas reacciones: miedo, sospecha, acusaciones de traición. Estos sentimientos son humanos y comprensibles tras décadas de promesas incumplidas y sufrimiento acumulado. Pero no pueden constituir, por sí solos, un proyecto político.
Los debates abiertos por las próximas conversaciones bajo supervisión estadounidense revelan sobre todo una verdad incómoda: nuestra causa está atrapada en una estrategia inmutable desde hace casi medio siglo, mientras que el mundo ha cambiado profundamente.
Mientras se repiten los discursos, toda una generación crece en los campamentos sin un horizonte claro, dependiente de la ayuda humanitaria, privada de una verdadera opción política y económica. No se trata de una resistencia victoriosa, sino de un desgaste lento y silencioso.
Rechazar todo diálogo en nombre de la pureza ideológica puede dar la ilusión de firmeza. En realidad, nos condena al aislamiento diplomático y a la progresiva desaparición de la cuestión saharaui de la agenda internacional.
El Movimiento Saharaui por la Paz defiende otro enfoque: el realismo político. Negociar no significa capitular. Significa buscar, con lucidez, transformar una relación de fuerzas desfavorable en derechos concretos para nuestro pueblo: seguridad, instituciones locales elegidas, reconocimiento de la identidad saharaui, gestión equitativa de los recursos, retorno digno de los refugiados.
El verdadero peligro no es la paz, sino la eternización del conflicto. Un conflicto sin perspectivas alimenta la desesperación, las divisiones internas y la pérdida de confianza en cualquier acción colectiva.
Hoy en día, el valor no consiste solo en enarbolar consignas heredadas del pasado. Consiste en atreverse a plantear una pregunta sencilla y responsable: ¿cómo garantizar, aquí y ahora, una vida digna a los saharauis?
La paz no es una derrota cuando se construye con el pueblo y para el pueblo. Al contrario, se convierte en la condición misma de su supervivencia política y humana.
Mohamed Cherif, Movimiento Saharaui por la Paz (MSP)



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