Sáhara Occidental: tras 51 años de estancamiento, ha llegado el momento del realismo

Movimiento saharauis por la paz es

A las puertas del año 2026, el conflicto del Sáhara Occidental sigue siendo uno de los más antiguos sin resolver que figuran en la agenda de las Naciones Unidas

Han pasado 51 años desde 1975, dejando tras de sí un pesado legado humano: un exilio prolongado, una dispersión social duradera y una ruptura progresiva entre varias generaciones saharauis y su entorno natural, cultural y político.

Este largo periodo de tiempo nos obliga hoy a plantearnos una pregunta esencial, que con demasiada frecuencia se evita: ¿qué ha producido realmente más de medio siglo de confrontación y bloqueo? La conclusión es difícilmente discutible. No se ha producido ni el retorno masivo de las poblaciones desplazadas ni una perspectiva creíble de solución definitiva. Por el contrario, se ha instalado un statu quo inmutable, en detrimento directo de las poblaciones afectadas.

El pueblo saharaui, de tradición beduina, nunca ha sido un pueblo esclavizado que buscara la liberación. Su relación con la libertad se inscribía históricamente en un modo de vida basado en la movilidad, la autonomía y el vínculo orgánico con el espacio. Sin embargo, a lo largo de las décadas, esta realidad antropológica ha quedado eclipsada por construcciones ideológicas rígidas, a menudo desconectadas de las transformaciones del mundo y de los equilibrios regionales.

Así, generaciones enteras han nacido y crecido en campos de refugiados, lejos de la tierra, de la trashumancia y de los referentes culturales que estructuraban la identidad saharaui. Esta realidad plantea una cuestión de responsabilidad política: ¿se pueden seguir proponiendo los mismos esquemas a una sociedad profundamente transformada por un exilio prolongado?

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Campamento de refugiados saharauis de Smara, en Tinduf, Argelia – REUTERS/BORJA SUAREZ

El statu quo como renta política

La experiencia demuestra que el statu quo no beneficia ni a los refugiados, ni a las familias separadas, ni a la juventud saharaui privada de perspectivas de futuro. Más bien tiende a alimentar lógicas de renta política, en las que la perpetuación del conflicto se convierte en una fuente de legitimidad en sí misma.

La exclusividad de la representación y la negación de la pluralidad saharaui han contribuido a endurecer el dossier y a reforzar su aislamiento diplomático. Las soluciones denominadas “definitivas”, repetidas desde hace décadas sin tener en cuenta los equilibrios reales, han demostrado ser incapaces de abrir una perspectiva creíble.

La Resolución 2797: un llamamiento explícito al realismo

Es precisamente este punto muerto el que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas trata de superar a través de sus sucesivas resoluciones y, más recientemente, mediante la Resolución 2797, que reafirma la primacía de una solución política realista, pragmática y duradera, basada en el compromiso.

Esta resolución se inscribe en la continuidad de la ONU, que ahora da prioridad a las soluciones negociadas, ancladas en las realidades sobre el terreno, en lugar de opciones teóricas difícilmente aplicables. Invita explícitamente a salir del inmovilismo y a explorar vías que puedan poner fin al prolongado sufrimiento humano.

En este contexto, la propuesta de autonomía parece ser una de las opciones serias que responden a los criterios de realismo, estabilidad y gobernanza local promovidos por el Consejo de Seguridad. Lejos de ser una simple fórmula administrativa, abre un debate concreto sobre la capacidad de los saharauis para gestionar sus asuntos, preservar su identidad y participar plenamente en la vida política, en un marco reconocido internacionalmente.

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Delegados durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – REUTERS/ EDUARDO MUÑOZ 

El papel del Movimiento Saharaui por la Paz

En esta dinámica se inscribe la iniciativa del Movimiento Saharaui por la Paz (MSP). El MSP, un actor saharaui emergente, rompe con la lógica de la exclusividad política y propone una lectura interna del conflicto, basada en el diálogo entre saharauis, el reconocimiento de la diversidad de sensibilidades y la adhesión a una solución pacífica conforme a los parámetros de la ONU.

Al asumir la opción de la autonomía como base de discusión, el MSP no renuncia a la identidad saharaui, al contrario, busca preservarla frente a la erosión provocada por el prolongado exilio. Su enfoque se basa en una simple convicción: el realismo no es una rendición, sino una elección de responsabilidad hacia las generaciones presentes y futuras.

Hay un hecho ineludible: quienes eran adultos al inicio del conflicto tienen hoy más de setenta años.

El tiempo biológico ya no coincide con el tiempo diplomático. En cuanto a la juventud saharaui nacida en el exilio, aspira menos a consignas que a perspectivas concretas de estabilidad, movilidad y dignidad.

Seguir posponiendo cualquier solución equivale a aceptar la normalización del exilio y la pérdida progresiva de los referentes identitarios. En este sentido, el año 2026 podría marcar un punto de inflexión, no por una renuncia, sino por una valiente reevaluación de las opciones realmente disponibles.

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El Movimiento Saharaui por la Paz organizó la III Conferencia Internacional para el Diálogo y la Paz en el Sáhara Occidental – PHOTO/ATALAYAR

Salir de la ilusión, entrar en la responsabilidad

El conflicto del Sáhara Occidental no carece de relatos, pero sí de soluciones. En un momento en que la comunidad internacional pide soluciones realistas, ignorar las iniciativas saharauis favorables al compromiso sería un error estratégico y moral.

La cuestión ya no es quién tiene razón históricamente, sino cómo poner fin a un sufrimiento prolongado, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas, en particular la Resolución 2797. Desde esta perspectiva, el diálogo inclusivo, la opción de la autonomía y la implicación de actores saharauis pluralistas como el MSP constituyen hoy en día palancas creíbles para salir de un estancamiento que dura ya más de medio siglo.

https://www.atalayar.com/opinion/hamoud-ghaillani/sahara-occidental-51-anos-estancamiento-ha-llegado-momento-realismo/20260108103028222077.html


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