Sáhara Occidental: cuando la discusión ya no es binaria
La adopción de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025 no ha puesto fin al conflicto del Sáhara Occidental, pero ya ha cambiado su estructura política
Durante décadas, este expediente permaneció condenado en un doble enfrentamiento entre Marruecos y el Frente Polisario. Excepto que este neumático comenzó a romperse hoy. Además de reclamar la independencia y la afirmación marroquí sobre la soberanía, ha surgido una tercera voz del desierto que representa el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), mientras que el Consejo de Seguridad de la ONU sigue violando la política de misterio calculado. Ya no es posible explicar el conflicto por un solo eje.
Frente Polisario: estabilidad legal
El Frente Polisario sigue defendiendo estricta lectura legal del conflicto. Para ella, el Sáhara Occidental sigue siendo una región que no goza de autogobierno que está atravesando un camino de filtro colonial incompleto, y cualquier solución que no incluya la apertura de la elección de la independencia es, en su opinión, una violación del derecho internacional.
En una carta reciente dirigida al presidente del Consejo de Seguridad, el portavoz del Frente dijo que la Resolución 2797 no reconoce ninguna soberanía marroquí sobre la región y no puede interpretarse como que aprueba propuestas unilaterales. Estas actitudes se basan en decisiones históricas de las Naciones Unidas y en la opinión consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia en 1975.
Sin embargo, esta armonía legal choca cada vez más con la evolución del enfoque internacional. En un sistema multipartidista que da prioridad a la estabilidad y manejo de riesgos, el Frente Polisario se enfrenta al riesgo de verse comprometido para defender la legitimidad legal sin proporcionar un escape político inmediato.

Un combatiente del Polisario sentado sobre una roca en una base avanzada en las afueras de Tifariti, Sáhara Occidental – REUTERS/ ZOHRA BENSEMRA
Marruecos: soberanía y pragmatismo
En contraste con esta visión, Marruecos mantiene una línea clara: el Sáhara es parte integral de su territorio y la cuestión de la soberanía, en su opinión, está completamente fuera de control. A partir de ahora, el proyecto de autogobierno, propuesto en 2007, se presenta como la única solución política viable, Rabat lo describe como “serio, creíble y realista”.
Marruecos pone de relieve el desarrollo económico y social de las regiones meridionales, además del creciente apoyo internacional a su iniciativa, especialmente por parte de los países que ponen la estabilidad regional en Marruecos y la región costera entre sus prioridades. Para estos países, el autogobierno parece una solución pragmática ante una disputa de larga data.
Sin embargo, la actitud marroquí no deja límites claros. La Resolución 2797, como cuestión de resoluciones anteriores, evita todo reconocimiento explícito de la soberanía. La insistencia en el autogobierno como único horizonte también deja un margen limitado para acomodar otras sensibilidades del Sáhara que no se encuentran del todo ni en el discurso del Frente Polisario ni en la propuesta oficial marroquí.

Paso de Guerguerat, Marruecos – ATALAYAR/GUILLERMO LÓPEZ
Movimiento Saharaui por la Paz: el tercer camino
En este espacio intermedio emerge el Movimiento Saharaui por la Paz. Es un movimiento relativamente moderno, que busca cortar con la lógica de enfrentarse heredado del pasado. Su discurso se centra en salir del conflicto, la gobernanza local y la interrupción social que un residente distraído ha vivido durante casi medio siglo.
El movimiento no niega el principio de informar sobre el destino, sino que lo interpreta como un resultado político y no como un procedimiento a puerta cerrada. El autogobierno se ve como una opción posible, una condición que se compara con las verdaderas garantías institucionales, la representación plural y la posesión real de poder por los desiertos. Y este enfoque, aunque limitado en su propagación, está empezando a encontrar resonancia en algunos medios diplomáticos, de acuerdo con el espíritu de la Resolución 2797.

Hach Ahmed Bericalla y Mohamed Cherif, MSP
Consejo de Seguridad: fallo preservado
Ante estas situaciones contrastantes, el Consejo de Seguridad elige un misterio deliberado. La Resolución 2797 reafirma el principio de la presentación de informes sobre el destino, sin identificar sus mecanismos ni modelos institucionales, y aborda una solución política “aceptable por todas las partes”, sin imponer fondos específicos.
Y este enfoque no refleja tanto la frecuencia como una estrategia consciente. En el contexto de la inestabilidad en la región costera y de las crecientes tensiones geopolíticas, la prioridad del Consejo sigue siendo evitar la escalada y mantener una mínima armonía entre sus miembros.

Consejo de Seguridad de la ONU – REUTERS/ SHANNON STAPLETON
Polémica en la realización de la transformación
Según él, las actualizaciones más importantes de la etapa tras la Resolución 2797 son los múltiples votos dentro del debate. El Sáhara Occidental ya no es sólo una lucha entre la independencia y la soberanía, sino que despejó una intersección en la que la ortodoxia legal del Frente Polisario, el pragmatismo soberano de Marruecos, la creciente realidad del Movimiento Saharaui por la Paz y la cautelosa diplomacia del Consejo de Seguridad están presentes.
La pregunta sigue abierta sobre si esta reorganización dará como resultado una solución permanente, o prolongará, en nuevas formas, una larga disputa congelada. Excepto que una cosa está clara: el Sáhara Occidental ha entrado en una fase de transición, en la que la decisión estará menos relacionada con eslóganes históricos, y más relacionada con la capacidad real de construir un asentamiento aceptable.



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